Muchos en algún momento de la vida, especialmente al cruzar la barrera de los 50 años, se han preguntado si pueden mantener el ritmo que llevan. Aun cuando se trabaje 12 horas días, los 7 días de la semana, en cierto momento la carrera se ralentizará y se detendrá. Así que el gran reto es lograr que ese eventual declive profesional en lugar de ser algo temido se convierta en una oportunidad.

Existe fuerte evidencia sugiere que la felicidad de la mayoría de los adultos declina a través de los 30’s y 40s, y toca fondo al principio de los 50’s. En los países desarrollados, la satisfacción comienza a aumentar desde los 50’s, hasta los 70’s aproximadamente. De allí en adelante, las cosas se hacen menos predecibles. Después de la edad de 70, hay quienes mantienen su satisfacción e incluso hay quienes la extienden hasta su muerte. Otros, en particular hombres, ven su felicidad desplomarse. Las tasas de depresión y de suicidios para los hombres aumentan a partir de los 75. El autor y profesor Dr. Arthur C. Brooks hizo un estudio por 4 años, publicado recientemente, el cual se resume a continuación.

Los exitosos tempraneros

Si los logros reales traen felicidad, entonces la memoria de esos logros debería proveer alguna satisfacción. Sin embargo, el talento y los éxitos temprano en la vida no parecen ser un seguro contra el sufrimiento posterior. Como ejemplo, se ha encontrado que los atletas olímpicos generalmente enfrentan la sensación de un bajo control personal una vez que han dejado de competir.

Principio de Gravitación Psicoprofesional

Se podría denominar así la idea que la agonía de la caída en el olvido profesional está directamente relacionada a la magnitud del prestigio profesional previamente alcanzado y al apego emocional a dicho prestigio. Este principio podría explicar los muchos casos en los cuales personas que habían logrado hacer trabajo de significación histórica mundial terminaron sintiéndose unos fracasados. Un ejemplo es Charles Darwin, quién con solo 22 años se embarcó en el viaje de cinco años en el Beagle en 1831, y en su retorno fue celebrado en toda Europa. A medida que avanzó hacia los 50 años de edad su carrera e investigaciones se estancaron y terminó deprimido más adelante. Caso contrario es el de Johann Sebastián Bach, a quién temprano en su carrera se le consideró un organista e improvisador asombrosamente dotado. Más adelante fue un hijo el que adquirió fama y él rediseñó su vida, evolucionando de innovador a instructor. La diferencia entre ambos fue su enfoque frente a la crisis de la mediana edad.

El declive profesional

La data para la mayoría de las personas es sorprendentemente clara, en el grueso de los campos, el declive comienza mucho antes de lo que cualquiera piensa. En algunas profesiones la decadencia es inescapable. Sin embargo, en muchas ocupaciones no demandantes del aspecto físico se rechaza la inevitabilidad del declive antes de una edad muy avanzada. El éxito y la productividad, en promedio, aumentan en los primeros 20 años de los inicios de una carrera. Así que si se comienza una profesión a los 30 años, se pueden esperar los mejores resultados a los 50 y un declive muy pronto después de estos. La precisión del cenit y declive variará de acuerdo a la profesión.  Si la profesión requiere velocidad mental de proceso o capacidades analíticas significativas – el tipo de perfil que tienen muchos graduados universitarios – el declive ocurrirá antes de lo imaginado.

Inteligencia Fluida y Cristalizada

Estos conceptos fueron introducidos por el psicólogo británico Raymond Cattell alrededor de 1940. La inteligencia fluida es la habilidad de razonar, analizar y resolver problemas originales. Eso que comúnmente se denomina potencia intelectual cruda o bruta. Los innovadores típicamente tienen abundancia de inteligencia fluida, es más notoria temprano en la adultez y disminuye comenzando a los 30’s y 40’s. Como contraste, la inteligencia cristalizada es la habilidad de usar conocimiento adquirido en el pasado. Se basa en la acumulación de un inventario de conocimiento, tiende a aumentar en las 40’s y no disminuye sino muy tarde en la vida. Los historiadores, que dependen de su conocimiento cristalizado acumulado, no llegan al pico sino en los 60’s.

Las carreras que dependen de la inteligencia fluida tienden a llegar a su pico temprano, mientras que las relacionadas a la inteligencia cristalizada lo hacen más tarde. Los mejores sintetizadores y capaces de explicar ideas complicadas,  y por ello los mejores maestros, tienden a estar en los 60’s, algunos bien avanzados en los 80’s.

Que hacer con el arribo del declive

En lugar de ver la vida como un lienzo que se debe ir llenando, se debe comenzar a considerarla como un bloque de mármol al que se necesita mellar y dar cierta forma. El objetivo para el resto de la vida debería ser descartar cosas, obligaciones y relaciones hasta que uno pueda claramente ver el yo separado en su mejor forma.

Es en esta etapa, generalmente comenzando en los 50’s, se debería avanzar con una decisión de menor focalización en la ambición profesional y apuntar a una mayor devoción a espiritualidad, servicio y juicio. Aun estando en el tope del prestigio profesional, la persona probablemente debería reducir sus ambiciones profesionales y aumentar las metafísicas. Las virtudes en los Curriculum Vitae son profesionales y están dirigidas al éxito terrenal y requieren comparación con otros. Las virtudes de los elogios al recién fallecido son éticas y espirituales y no requieren comparación.

El error más grande que cometen personas profesionalmente exitosas es tratar de mantener los logros picos en forma indefinida.

Se hace referencia a Your Professional Decline Is Coming (Much) Sooner Than You Think  https://bit.ly/2ApXUWn.