Escribir siempre ha sido una actividad difícil, pocos lo han hecho bien y la mayoría ha evitado hacerlo. Grandes escritores como Franz Kafka o George Orwell describían el proceso como doloroso y agotador. Los modelos de lenguaje (ChatGPT, Claude, Gemini, Grok y otros) han cambiado esa realidad, por cuanto pueden generar enormes cantidades de texto en segundos. La nueva situación que se presenta es que producir texto ya no es el cuello de botella. Sin embargo, el verdadero desafío pasa a ser seleccionar, corregir y mejorar ese texto. Se necesita saber hacer los prompts, pero el valor se desplaza de la escritura hacia la edición. Cuando cualquiera puede generar miles de palabras, la ventaja competitiva está en saber cuáles conservar y cuáles eliminar.
Los grandes escritores seguirán siendo grandes escritores, y es posible que algunos usen a su manera la IA. La escritura se está convirtiendo en una actividad cada vez más automatizada que se puede y debe aprovechar. Ahora bien, la edición, el juicio y la curaduría del conocimiento se están convirtiendo en las nuevas capacidades diferenciadoras. La inteligencia artificial está mejorando rápidamente su capacidad para escribir textos convincentes, pero eso no reduce la necesidad de las habilidades humanas. Por el contrario, a medida que la IA escribe mejor, la capacidad de editar se vuelve más valiosa y estratégica. La paradoja es que con IA escribir es más fácil, pero editar es ahora más importante.
La investigación sobre escritura en IA – The Economist
Para analizar cómo está evolucionando la escritura de la IA, The Economist realizó un estudio comparando artículos escritos por sus periodistas y versiones generadas por 14 variantes de ChatGPT, Claude, Gemini y Grok lanzadas desde 2024. El análisis examinó 55.940 oraciones y 1,2 millones de palabras. También contrastó los resultados con otros periódicos y novelas contemporáneas. El hallazgo principal de la investigación es que la escritura de la IA está mejorando rápidamente. Concretamente. algunas señales clásicas que antes permitían detectar fácilmente texto generado por IA están desapareciendo y estas incluyen: el menor uso excesivo de guiones largos, el menor abuso de palabras corporativas como leveraging y un estilo más parecido al de los autores humanos. Todo esto significa que distinguir entre escritura humana y artificial será cada vez más difícil.
Un nuevo problema es el exceso de contenido generado
La mejora de la IA en la escritura tiene un efecto secundario importante: una explosión de contenido digital. Según otro estudio, los nuevos libros electrónicos publicados mensualmente en Amazon se han triplicado, ya superan los 300.000 títulos por mes y más de un tercio de los nuevos sitios web son generados mediante IA. Esto termina produciendo una enorme cantidad de contenido mediocre o redundante. La consecuencia es que el problema ya no es producir contenido, sino filtrar calidad entre los enormes volúmenes de texto generados automáticamente.
Consejos para editar textos creados por IA
1. Encargarle bien a la IA el trabajo a realizar – La calidad del resultado depende en gran medida de la calidad de las instrucciones. Los autores comparan esto con el papel tradicional de un editor: definir el objetivo, marcar la dirección y solicitar revisiones sucesivas. Con la IA esto implica dar instrucciones precisas, explicar claramente la audiencia y el propósito y pedir múltiples iteraciones hasta obtener el resultado deseado. Una ventaja destacada es que la IA nunca se ofende por la crítica ni se resiste a las correcciones.
2. Revisar los detalles cuidadosamente – la IA todavía presenta varias debilidades recurrentes:
- Tendencia al lenguaje innecesariamente complejo – Los modelos prefieren palabras largas y sofisticadas como «bi-directional flow» o «expedite grid enhancements». Cuando más simples sean las expresiones, terminan siendo más claras.
- El uso de clichés – El editor debe eliminar metáforas gastadas o expresiones repetidas a las cuales la IA recurre frecuentemente. Por ejemplo, el «talón de Aquiles», el «cambio de paradigma» o «momento decisivo».
- Abuso de la regla del tres – Los modelos utilizan excesivamente estructuras retóricas de tres elementos. Este sirve como ejemplo: «El misterio quedó resuelto, no parcialmente, no ambiguamente, sino definitivamente» Aunque suena elegante, muchas veces aporta poco significado adicional. La recomendación es sencilla, hay que eliminar todo lo redundante.
3. Conocer a la audiencia – La IA suele ser excesivamente complaciente. Tiende a felicitar demasiado, mostrar entusiasmo artificial y adoptar un tono exageradamente positivo. Esto puede resultar inapropiado en ciertos contextos, los ejemplos incluyen correos difíciles, conversaciones ejecutivas y mensajes sobre problemas o riesgos. Asimismo, la IA también puede sonar pretenciosa, pedante, excesivamente formal y demasiado extensa. Por ello el editor humano debe adaptar el tono al destinatario real.
La conclusión central
La realidad actual es que la IA genera borradores rápidamente y los humanos aportan juicio, criterio y refinamiento. En lugar de reemplazar a los escritores, la IA está modificando la división del trabajo: (a) el esfuerzo principal era escribir, ahora es editar; (b) evolucionamos de escasez de contenido a exceso; (c) el escritor producía el texto, ahora la IA produce el borrador y (d) el editor refinaba, ahora se convierte en el actor principal. El valor profesional se está desplazando. No ganará quien sepa usar ChatGPT para producir más texto, sino quien sepa dirigir, revisar y mejorar sistemáticamente ese texto. Esto implica desarrollar habilidades que serán aún más importantes en la era de la IA: el pensamiento crítico, la capacidad de síntesis, la comunicación estratégica y el conocimiento del contexto del tema sobre el que se escribe,
Se hace referencia a AI is getting better at writing. Humans must get better at editing y se aprovechan facilidades de Microsoft Copilot para la generación del texto.La imagen es cortesía de Microsoft Copilot.
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